¿Tomamos un café?

Debo reconocerlo.

Aunque lleve mucho tiempo, esfuerzo y dinero invertido.

Lo que a mí me funciona.

Lo que realmente me genera negocio.

Lo que me trae clientes.

Y proyectos

Y, a fin de cuentas, el dinero que me permite mantener esto.

No es el tener una web, por bonita o clara que sea.

Que también.

No es tener un perfil bien diseñado en LinkedIn.

Que también.

No es tener canales en facebook, twitter, instagram, tiktok y las 219 redes sociales nuevas que se crean cada semana.

Que también… a veces.

Pero ninguna de esas «cosas» es lo que me trae clientes.

Los clientes me llegan a través de mis actuales contactos.

La gente que ya me conoce.

Aquellos con los que ya he trabajado.

(Y deduzco que si me recomiendas es porque están contentos con el resultado. O al menos es lo que me gusta creer)

La gente a quien he ayudado, muchas veces de forma desinteresada.

Aunque sea tomando un café y hablando de nuestros proyectos.

Y la que me trae es estar activo en ciertos grupos.

No. Grupos de facebook no.

Grupos como Global Business Owners.

Grupos como Mallorca Wordsmiths de Toastmasters International.

Grupos como el Cercle d’Economia de Mallorca.

Grupos, normalmente físicos (descontando este último año), donde te reúnes con la excusa de una charla o una sesión y luego puedes hablar, conocer gente, conversar, tomarte una cerveza o un café o una cena.

Ya sé que parece que estoy tirando piedras sobre mi propio tejado.

«Pero Joan, ¿Cómo vas a decir que hay que dejar de lado las webs y las redes sociales?

Si eso es lo que vende hoy en día.

Y, sobre todo, porque eso es lo que tú vendes.»

Y es cierto. Muchas veces la gente viene a mí porque tiene pensado digitalizar algo existente o crear algo digital. Puede ser una web, una app o un sistema nuevo interno para automatizar sus procesos.

Y como necesita un tecnólogo entonces buscan alguien como yo.

Pero no. No estoy diciendo que crear estas cosas no sea lo correcto.

Estoy diciendo que lo que a mí me funciona son los contactos y las referencias de gente que ya me conoce.

Esto es lo que me trae posibles nuevos clientes.

Ya sé que la gran mayoría de esos nuevos contactos lo primero que van a hacer, antes incluso de que hablemos por primera vez, será buscarme en las redes sociales, Buscarán mi web y se informarán sobre mí.

Al menos es lo que yo hago con nuevos contactos.

Y es probable que, cuando hablemos, lo comenten directamente:

«He visto que has trabajado en …»

«¿Realmente has trabajado con …?»

«Me parece muy interesante lo que publicas»

«Me he suscrito a tu boletín»

Y, de esa forma, a través de un boletín, voy a poder seguir en contacto con ellos aunque pasemos meses sin que volvamos a hablar en persona.

Y a veces me comentan sobre una publicación. O me responden a un correo. Y me hacen saber que siguen ahí.

Y como se acuerdan de mí, es posible que cuando, quizá años después de conocernos, necesiten algo relacionado con mi trabajo.

O que uno de mis boletines les despierte una idea a la que no han podido prestarle suficiente atención. Pero en ese momento parece relevante para ellos.

Y es en ese momento cuando llega una llamada, un email o un whatsapp.

«Oye Joan, ¿Tienes tiempo para un café?»

«Claro»

Este es mi embudo de ventas. Mi «funnel» como dicen los marketinianos.

¿Es eso válido para todo el mundo?

Pues, evidentemente no.

Si yo vendiera productos o servicios estándar entonces podría/debería hacer caso de toda esa gente que ofrecen fórmulas magistrales. Técnicas para posicionar mi producto. Sistemas para publicar anuncios. Trucos maravillosos para crear páginas de venta que atraigan a mi cliente ideal.

Pero yo vendo mi conocimiento, mi experiencia y mis contactos (en el buen sentido de la palabra) aplicados a la necesidad concreta de mi cliente.

Mi solución, sin escuchar al cliente, no vale nada. Es incompleta.

Por tanto mi misión es estar allí. Que me vean, que me conozcan, que confíen en mí, que sepan casos reales en los que he ayudado a otros.

Y quizá, algún día, cuando les surja la necesidad espero que se acuerden de mí y digan «Oye Joan, ¿tienes tiempo para un café?»

Y tú.

¿Tienes claro lo que vendes?

¿Tienes claro donde tienes que estar para que te encuentren cuando te necesitan?

¿O intentas copiar las soluciones enlatadas de otros?

Tampoco mi solución tiene que ser necesariamente la tuya.

Si quieres que te ayude a pensar tu estrategia, tanto si buscas un «Compra ahora» como si buscas un «Tomemos un café» entonces aquí me tienes.

PD: Si podemos vernos físicamente yo invito.

Dirección

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