¿Lo muestras o lo escondes?

Hace unos días mi esposa, que es docente, me contaba una situación que le había llamado la atención.

Explicaba a los alumnos de formación profesional una práctica en la que tienen que preparar su proyecto profesional. Aquello en lo que se ven en unos años trabajando.

La cuestión es que para motivarles les propuso que aquellos que quisieran exponer su proyecto delante de la clase tendrían un punto adicional sobre la nota.

Se trata de alumnos de técnicos bastante jóvenes. Con 16-17 años.

Como norma general no les gusta especialmente tener que hablar frente al público. Aunque sean sus amigos de la clase.

Así que hay que motivarlos y retarlos para que se decidan a hacerlo.

Durante la clase un alumno se le acerca para hablar con ella.

“Yo, no es que no quiera exponer mi proyecto en público. Pero tengo una idea tan buena que estoy seguro de que si lo explico todo el mundo me lo querrá copiar.”

A lo cual, mi esposa le responde “Ahora sí que me tienes intrigada. En cualquier caso, tú debes decidir si exponerlo o no. ¿Pero hasta qué punto esto es algo tan secreto? ¿Has revisado si hay proyectos similares? ¿Has buscado en Google?»

Ante lo cual el alumno, dijo «Pues no se me había ocurrido. Voy a mirar para ver que encuentro».

No sé si se trata de una forma diplomática y original de evitar tener que hablar en público o si realmente este chaval tiene un proyecto tan especial que cree que lo mejor es guardárselo para que nadie se lo copie.

Curiosamente, a los pocos días, en otro proyecto en el que estoy trabajando estábamos buscando proveedores de hardware para crear un nuevo producto.

Es un proyecto que requiere una inversión importante.

Y además estamos en una época en que la carencia de chips y determinados productos puede echar atrás proyectos muy interesantes.

Así que encontrar los proveedores o partners adecuados que nos garanticen la disponibilidad de ciertos productos puede ser la diferencia entre tener un proyecto viable o no.

Hablé con un distribuidor el cual me planteó la posibilidad de ponernos en contacto con distintos proveedores que pudieran ayudarnos.

Para ello nos solicitaba información adicional sobre el proyecto, incluyendo fechas, estimaciones y datos como el modelo de negocio.

Se trata de un proyecto ambicioso que lleva meses en desarrollo de la prueba de concepto y que tiene un potencial importante. Además, si el proyecto sigue adelante va a requerir inversiones realmente importantes.


Por cierto...

Si te interesan estas cosas que cuento.

Si, además de curiosidad intelectual, tienes un proyecto interesante que, quizá, no avanza como crees que debería hacerlo.

Entonces estos artículos que escribo te pueden ser de utilidad. Darte ideas. Hacerte reflexionar. Descubrir nuevas estrategias.

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Es gratuita, es segura, te puedes dar de baja cuando quieras, bla, bla, bla. Vamos una lista de correo.

En fín... sigamos con la historia.


Así que hablé con el socio principal del proyecto para explicarle la situación y la información que se nos solicitaba.

Le indiqué que yo estaba preparando esa información, pero, antes de enviarla, deberíamos revisarla juntos para decidir qué enviar y que no.

A lo cual, sin necesidad de ver el detalle de la información, él me comentó: «¡Por supuesto que podemos enviarlo!»

«Podemos contarlo absolutamente todo. ¡No hay ningún problema! No hay productos como este en el mercado. Ya lo he comprobado.»

«Y estos distribuidores tienen muchos contactos en este mundo del hardware que podrían estar interesados no solo en ser proveedores sino incluso posibles socios o inversores.»

Es curioso como dos personas pueden tener visiones tan distintas con respecto a cómo gestionar y proteger sus grandes ideas.

Por un lado, personas que buscan mantenerlo escondido el mayor tiempo posible antes de mostrarlo. Para que nadie se lo copie. Para salir con ventaja con respecto a cualquier posible competidor e intentar ocupar el mercado antes que otros puedan reaccionar. Quien da primero da dos veces.

Por el otro lado personas que no les preocupa hacer público el proyecto pensando que más gente involucrada puede aportar nuevas ideas, nuevos puntos de vista e incluso nuevas colaboraciones. Cuanto antes mejor.

¿Y tú? ¿Qué postura adoptas con respecto a tus grandes ideas?

¿Te las guardas para ti para que nadie las copie y las trabajas en privado para exponerlas solo cuando creas que ya van a ser un éxito aún a riesgo de que pueda ser trabajo que nunca vea la luz?

o ¿Las cuentas a posibles colaboradores que puedan contribuir al éxito de alguna forma aún a riesgo de que puedan adelantarte y dejarte atrás en la carrera?

Dicen que todo está inventado.

(Frase que por cierto odio. ¿Cómo puede alguien decir eso si cada día se crean nuevas cosas que ni se pensaban en las novelas de ciencia ficción? Basta mirar los últimos 10 años para ver la de inventos nuevos que hay).

En cualquier caso la diferencia no está en el invento, en la idea.

La diferencia está en ser capaz de llevarlo a la práctica.

Y por mucho que lo cuentes la mayoría de gente ni se planteará el trabajo que requiere ponerla en práctica.

Y, como dice el refrán, Si quieres ir rápido ve solo. Si quieres llegar lejos ve acompañado.

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