El de por qué escribo esto

¿Has oído hablar del síndrome del impostor?

Yo realmente he escuchado muchas veces este término. Lo que sucede es que hasta ahora no había acabado de entender el concepto.

Realmente situaciones de este tipo me han ocurrido con cierta frecuencia.

Leo un libro que me han recomendado y ¡bffffff! No le acabo de ver nada especial.

Y luego lo vuelvo a coger, 3 años más tarde y lo devoro y digo “¡Este libro es genial! Es clavado lo que necesito ¿Cómo pude haberlo ignorado hace unos años? Lo que me habría ahorrado si hubiera entendido realmente lo que explica.

¿Qué ha pasado realmente?

¿Ha cambiado el libro en esos 3 años?

Te aseguro que no. Ni una coma.

El que he cambiado soy yo.

Pues esto es lo que me sucede con mi síndrome del impostor.

Ayer ví un vídeo de Shane Melaugh sobre como convertir tu experiencia en un producto.

Y ahí define que es el síndrome del impostor como ese pensamiento que nos asalta cuando alguien nos pide que hablemos sobre un tema. Y yo pienso “¿en serio quieren que yo hable sobre esto? ¿Se creen que soy un experto? Si todo el mundo debe saber más o menos lo mismo que yo sobre este tema. Conozco un montón de gente mucho mejor preparada que yo para hablar sobre este tema. ¿Quieren que me ponga delante de un montón de gente para hablarles de lo que yo hago y como lo hago? ¿Puede que incluso me paguen por ello? Sé con toda seguridad que no voy a estar a la altura. Se van a dar cuenta de que soy un fraude. Mejor lo dejo antes de que me descubran.”

¿Y quién tiene la culpa de esa sensación?

En mi caso lo tengo claro: voy a echar balones fuera.

La culpa la tiene Internet.

¿Por qué?

Porque cuando se me ocurre cualquier idea, lo primero que hago es buscarlo en Internet. ¿Qué hay publicado sobre este tema?

De hecho es lo primero que te recomiendan antes de invertir en cualquier nueva idea de negocio. Mira si hay gente que tiene esa necesidad. Mira en Quora, en Google, si hay personas que preguntan sobre ello. Mira si hay competidores. Si hay vídeos en YouTube, cursos en las plataformas online, grupos en facebook.

Y claro: si buscas encuentras.

Y encuentras a los grandes expertos. A gente que lo cuenta muy bien, que lo tiene muy claro, que lo explica muy organizado, que tienen montones de seguidores, que tienen testimonios.

Y ahí es donde se dispara el síndrome del impostor. “Yo no soy nadie para hablar sobre esto. Si ya está este señor que lo explica muy bien.”

Pero nos olvidamos de una cosa.

En cualquier mercados hay más gente principiante que en todo el resto de estados.

Y realmente yo, tú, querido lector, cualquiera puede explicar y mostrar aquello que hace y eso puede ser muy útil al que justo está empezando.

Incluso puede ser más útil que aprender del que ya lo ha resuelto todo y domina el tema.

Porque muchas veces se aprende más viendo cómo se aprende, cómo se falla, cómo se razona cada cosa que viendo la conclusión final que puede ser el resultado de años de experiencia.

Y esa gente que está empezando puede aprender mucho de mí. Sencillamente porque estoy haciendo las cosas a mi manera. Y si les explico lo que hago, cómo lo hago, cómo me encuentro con los problemas, cómo busco las soluciones esto es mucho más cercano al escenario que los principiantes se pueden encontrar.

Y esto aplica a cualquier tema: coleccionar cromos, escribir libros, buscar en Google, desarrollar aplicaciones, preparar una charla, encontrar contactos, organizar mis ficheros, presentar la declaración de Hacienda, … lo que quieras.

Así que he decidido hacer un cambio.

Yo siempre le doy vueltas a las cosas, busco ejemplos, intento documentarme, buscar los ejemplos de los mejores

Y esto tiene un par de efectos.

El primero es que me deprime. “¿Qué voy a contar yo? Si esta gente lo cuenta tan bien.”

El segundo es a quién se lo explico y cómo lo explico. Quien le interese este tema ya conocerá a estos expertos. Si buscas en Internet será lo primero que encontrarás.

Pero yo creo que puedo aportar mi granito de arena.

Primeramente porque yo tengo mis contactos y esa gente puede que no se hayan planteado esos temas y esas necesidades y, por lo tanto, no conozcan a los expertos. Sólo por el hecho de escribir sobre algo puedo divulgar posibilidades nuevas a personas que no eran conscientes de ello y darles que pensar y, por lo tanto, abrir el camino a generar nuevas posibilidades.

Pero además porque yo realmente sé de muchas, muchísimas cosas. Llevo muuuuchos años trabajando profesionalmente en ciertos campos. Además mi visión como emprendedor me ha obligado a tener que informarme sobre otros muchos aspectos que en una organización grande quedarían fuera de mi necesidad y de mi alcance.

Así que los pasos son:

Voy a crear una lista de posibles temas sobre los que he estudiado y he desarrollado mi propia versión que, si me es útil a mí, puede serlo también para otras personas.

Y vamos a hacer uno de esos famosos retos de 21 días. Voy a estar 21 días seguidos escribiendo un post diario sobre algo que he aprendido y que crea que pueda ser de interés para otros.

Espero que esto me motive a seguir haciéndolo tras esto.

De momento no me cuestiono cuál es el mejor sistema. Si audio, video, texto o combinaciones. ¿Cual es la mejor plataforma? ¿Cómo lo organizaré? ¿En qué idioma? (un dilema clásico para mí, por suerte o por desgracia).

De momento publicaré por escrito en mi propio blog y luego ya veremos. Lo importante es poner la bola en movimiento.

Este es el primero de mis posts. Nos vemos en los, al menos 20, siguientes.

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