AC/DC y sus implicaciones

Es curioso la cantidad de significados que puede tener una única palabra.

O, en este caso unas abreviaturas.

Primero fué Antes de Cristo/Después de Cristo.

Era la forma de empezar nuestro calendario. El año 0 (que en realidad no existe). Ese que transciende el entorno cristiano y es un referente mundial. El que liga nuestra cultura a un evento religioso/espiritual que lo cambió todo.

Hasta el punto de convertirse en el año numérico de inicio de nuestra historia. Convención que, por cierto y evidentemente si lo pensamos un poco, no se determinó ese mismo año sino algo así como 700 años después.

Que sí. Que lo he buscado en la wikipedia: Año cero.

Luego, cosas de la ingeniería y de trabajar en inglés, se convirtió en Alternating Current/Direct Current.

La electricidad también ha cambiado nuestra forma de vida. Creo que nadie necesita ninguna aclaración al respecto.

Luego se convirtió en las iniciales de AC/DC, el grupo clásico de rock.

Clásico, y tan clásico. De los 70.

En mi caso no lo descubrí hasta mucho más adelante.

Aún recuerdo la cara de espanto de mi esposa y mis hijas cuando ponía esa música (aquí no sé si poner un interrogante?) a tope en el coche.

Normalmente lo había dejado a ese nivel de un trayecto anterior y al arrancar el coche saltaba la última canción a todo volumen.

Casi saltan por la ventana.

Pero lo cierto es que es energía pura. Me cambia mi estado emocional. Basta una canción(?). Bastan los primeros acordes(?) y ya estoy motivado.

Tanto que en 2015 mi regalo de aniversario fue ir, toda la familia, de Mallorca a Barcelona para verlos en directo en el Estadi Olimpic.

Otro cambio existencial (al menos para mí) resultado de las siglas AC/DC.

Y ahora tenemos otro más: Antes Covid/Después Covid.

En serio que no lo ví venir.

En un mundo de interconexión global, de paz razonable, de salud mejorando día a día y de hipotecas a 30 años (para mí una gran medida de la confianza en la estabilidad del sistema) tan solo unos pocos agoreros, como Bill Gates, decían que podíamos encontrarnos con una pandemia como esta.

¡Vamos hombre!


Por cierto...

Si te interesan estas cosas que cuento.

Si, además de curiosidad intelectual, tienes un proyecto interesante que, quizá, no avanza como crees que debería hacerlo.

Entonces estos artículos que escribo te pueden ser de utilidad. Darte ideas. Hacerte reflexionar. Descubrir nuevas estrategias.

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En fín... sigamos con la historia.


El cambio climático, vale.

Una invasión extraterrestre o un ataque zombi, esto forma parte de la cultura popular.

¿Pero una pandemia? ¿Un virus? ¿En el siglo XXI?

Pues mira. Ahí lo tenemos.

Llevamos ¿cuánto? Casi año y medio.

Con distancia social, que es el eufemismo para decir, sin besos ni abrazos, sin darnos la mano, sin ver sonrisas de cerca.

Con fronteras cerradas. Con vacunas. Con polémicas permanentes entre libertad frente a seguridad.

Evitando salir a la calle, estando delante de una pantalla para trabajar, para estudiar y para encontrarse con familia y amigos.

Aún es pronto para saber si significará realmente un cambio cultural o si sencillamente será un bache temporal que borraremos poco a poco de la memoria.

Probablemente para las generaciones que lo hemos vivido, que lo estamos viviendo, seguirá siendo una marca temporal importante.

Entre otras cosas porque nos acercamos a los 5 millones de personas que no lo habrán superado.

E innumerables empresas y proyectos habrán caído por el camino.

Seguiremos hablando de antes del COVID hacíamos esto y lo otro.

Pero también este punto habrá marcado el inicio de otra perspectiva, de otra forma de ver el futuro.


Y eso abre las puertas a otras tipos de proyectos. A otras necesidades humanas a las que se tendrá que dar respuesta.

¿Qué hemos aprendido por el camino? ¿Qué cosas podemos hacer de forma distinta para que estar mejor preparado para una catástrofe de esa magnitud?

¿Qué necesidades nuevas tenemos y cómo las podemos convertir en nuevas oportunidades?

Aunque es algo que hay que hacer de forma frecuente ahora mismo es absolutamente imprescindible dedicar un tiempo a reevaluar cuál es nuestro DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas, Oportunidades) y ver si tenemos que ajustar nuestro rumbo.

Porque aunque no hayan cambiado tus Fortalezas y Debilidades (¿estás seguro?), es muy probable que puedas detectar nuevas Oportunidades y Amenazas.

Eso sí. Con un poco de buena música(?) de AC/DC de fondo. Por ejemplo el «Highway to Hell«.

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