El valor está sobrevalorado

El título me parece adecuado. Mi amigo Ben Kastl me sugiere «El valor está sobrevalorado» tras una conversación que empieza con el ya habitual «Te veo más activo en redes sociales».

Este es uno de los encuentros que periódicamente organizamos en el Mallorca Entrepreneurs Hub.

Y sí, ciertamente estoy más activo en redes sociales.

Esto forma parte de una estrategia.

Hay que estar presente en la mente de tu posible cliente. Que se acuerde de tí cuando le surja la necesidad.

Como no sabes cuando le va a surgir la necesidad tienes que estar siempre presente.

Así que intento publicar contenido en mi blog.

Idealmente publicar a diario.

(En realidad nunca lo consigo. Pero al menos un par de veces a la semana.)

Y republico ese contenido de mi blog en las redes sociales.

Porque nadie se va a entretener en entrar a diario a mirar si he publicado algo en mi blog.

Pero, si estás leyendo esto, normalmente sí entras a diario en alguna de las redes sociales. Así que si republico algo es posible que así lo veas. Y si te interesa igual hasta lo lees 😉

La cuestión entonces es ¿Y qué puedo publicar de forma muy frecuente?

Los gurus de las redes sociales, incluso basta mirar articulos que captan mi atención, sugiere que tengo que publicar contenido de valor.

El famoso «Las 10 claves para [lo que sea]», «Como construir [lo que intentas conseguir]», «10 ejemplos de [lo que sea que busques] que necesitas ver».

Está claro que este tipo de contenidos resuelven los problemas de tus clientes, te pueden servir para que te encuentren clientes potenciales que aún no te conocen y aportan mucho valor.

Pero tienen 2 problemas:

Por un lado hay mucho, toneladas, de material online como esto. Hay muchísima competencia.

¿Cuántos artículos crees que hay en Google sobre «construir un gallinero»? Pues te ahorro la consulta. 467.000 resultados dice ahora mismo (58.600.000 en inglés).

No tengo ni idea de cuanta gente puede estar interesada en construir un gallinero. A mí personalmente no me interesa en absoluto. Lo que sí sé es que te puedes pasar un par de vidas leyendo artículos que te explican como hacerlo.


Por cierto...

Si te interesan estas cosas que cuento.

Si, además de curiosidad intelectual, tienes un proyecto interesante que, quizá, no avanza como crees que debería hacerlo.

Entonces estos artículos que escribo te pueden ser de utilidad. Darte ideas. Hacerte reflexionar. Descubrir nuevas estrategias.

Si quieres enterarte rápidamente de cuando publico algo nuevo, sin depender de que a las IAs de facebook, instagram, linkedin y demás decidan por tí lo que es relevante y lo que no.

Entonces te sugiero que te apuntes a esta lista de correo.

Así, cada vez que publique algo nuevo lo tendrás puntualmente en tu buzón de correo electrónico.

Es gratuita, es segura, te puedes dar de baja cuando quieras, bla, bla, bla. Vamos una lista de correo.

En fín... sigamos con la historia.


Un par de vidas humanas. No de gallinas.

Entonces el trabajo no es solo escribir un material interesante sino además hay que estudiar SEO, marketing, psicología, aprender a grabar vídeos y muchas cosas más para poder destacar dentro del mundo de los interesados en gallineros.

Por otro lado escribir este tipo de contenidos requiere mucho trabajo.

Al menos tal como yo suelo hacerlo.

Primero hay que buscar una necesidad que realmente pueda tener mi cliente potencial.

Una necesidad que yo sepa y pueda resolver y que esté alineada con los servicios que yo le puedo ofrecer.

O sea, si yo vendo rejilla para gallineros no voy a escribir un artículo sobre tipos de pienso para las gallinas. Por mucho que eso también le pueda interesar a mi cliente potencial.

Luego el trabajo pasa a ser, en mi caso, como si fuera a publicar una tesis doctoral. Hay que escribir el mejor artículo del mundo mundial sobre construcción de gallineros. Ese que Google va a poner el primero de la primera página. El que va a leer el 98% de los que hagan esa búsqueda.

Entonces me voy a leer las 5 primeras páginas de resultados de Google, le añadiré mi grano de arena, buscaré referencias y las enlazaré para que se vea que esta técnica de construcción de gallineros no es la mejor porque lo diga yo sino porque está basada en estudios científicos del espacio que necesita cada gallina, de que hay que separar la zona para los huevos de la zona para la comida y no se cuantas cosas más (supongo que se nota que no tengo ni idea de gallinas).

Luego hay que redactarlo, releerlo, decirlo en voz alta para ver si suena bien.

Y al final de todo este proceso tendremos el resultado 467.001 en Google sobre «construir un gallinero».

¡Buff!

Como decía en el título «El valor está sobrevalorado». Está claro que hay que dar valor a los clientes que pagan por tus servicios. Es un intercambio justo: valor por dinero.

Y hay que dar valor gratis para conseguir visibilidad. Para que te conozcan nuevos clientes y/o para que se acuerden de tí los que ya te conocen.

Pero cuando tu objetivo, la parte importante de tu trabajo, se basa en generar valor gratuito hay que cuestionarse las cosas.

El valor hay que darlo en su justa medida. El valor (gratuito) está sobrevalorado.

¿Estás dando valor? ¿Estás consiguiendo un buen retorno de tu inversión?

Y, por cierto, ¿te ha aportado algo de valor este artículo? (Aunque no sea una tesis doctoral)

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